El 29 de abril de este ao, el Barcelona tena la opcin de ponerse lder en el tramo final de la pasada Liga. Vena de una racha de 17 partidos en los que haba ganado 15 y solamente haba cedido un empate (Cdiz) y una derrota (Real Madrid). Se haba convertido en el gran favorito para el ttulo. Todo iba segn el guin previsto en el partido porque el Barcelona se marchaba al descanso con ventaja en el marcado despus de un gol de Messi.

La segunda parte, sin embargo, fue un autntico bochorno para el equipo azulgrana. Inoperante en ataque a pesar de la entrada de Dembl y Pedri, dos errores defensivos le costaron los dos goles que le dieron el triunfo al Granada. Ese da se le empez a ir la Liga al Barcelona.

Y Laporta enfureci. Nada ms acabar el encuentro, en el palco del Camp Nou, ya empez a gritar en contra de los jugadores cuando se qued rodeado de sus colaboradores ms afines. El enfado era maysculo. Pero la cosa no acab aqu porque el presidente decidi entonces bajar a ver a los futbolistas.

Laporta seguia caliente. Entr en el vestuario y se dirigi a la plantilla: “Me habis decepcionado”, les dijo asumiendo funciones que deberan ser del entrenador. “As no se puede regalar una Liga”, continu Laporta que esperaba mucho ms del colectivo el da que podan situarse como lderes. Los jugadores estaban atnitos ante la reaccin del presidente en el mismo vestuario del primer equipo.

Lo de Laporta fue una autntica transformacin porque apenas un par de semanas antes tambin haba bajado al vestuario, pero aquella vez para felicitar a los jugadores por haber conseguido la Copa del Rey en un brillante partido frente al Athletic. Entonces estaba exultante, su celebracin fue de tal calibre que hizo sonrojar a alguno de los jugadores.

Ese partido, y el no conseguir definitivamente la Liga, supuso un cambio radical en Laporta que tuvo clara la regeneracin que tena que hacer en la plantilla y min la confianza que tena en Koeman de cara a que continuara la siguiente temporada.

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